Que todos profeticen
I. Procurando los dones espirituales, sobre todo que profeticemos
En el Nuevo Pacto, el don de profecía no está reservado para una élite inalcanzable; Pablo nos exhorta a seguir el amor y procurar los dones espirituales, pero sobre todo que profeticemos.
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1 Corintios 14:3 — Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
II. La triple marca de la verdadera voz profética
En la iglesia del Nuevo Testamento, la profecía genuina siempre pasa por tres filtros claros: edifica la fe, exhorta a acercarse al propósito de Dios y consuela el corazón quebrantado.
Sensibilidad al Espíritu y sujeción a la Escritura
Toda palabra profética debe estar sujeta a la autoridad suprema de la Biblia y al discernimiento de la comunidad, trayendo luz para que aun el incrédulo reconozca que verdaderamente Dios está entre nosotros.
III. Aplicación práctica
- Anhela con fe escuchar la voz del Señor para bendecir y levantar a quienes te rodean.
- Asegúrate de que tus palabras siempre construyan, animen y consuelen.
- Examina todo a la luz de las Escrituras, reteniendo lo bueno.